La violencia no siempre es relacional

Con este título no se quiere desvalorizar el andamiaje sistémico ni mucho menos opacar la obviedad de la importancia de lo relacional en la convivencia humana. Incluso en contextos no clínicos, la violencia se entreteje en las relaciones jerárquicas, a través del sometimiento o descalificación laboral, llámese mobbing al acoso en organizaciones laborales.

En el caso de las parejas violentas hemos visto en la atención clínica que la expresión machista en nuestra cultura patriarcal se vislumbra como forma relacional de una relación de pareja. En este tipo de relación la mujer generalmente se somete, a veces muy sutilmente, asumiendo una postura comunicacional aplacadora ante el hombre que tiene características machistas, incluso corporalmente. El hombre no solo tendría que actuar rudamente sino también parecerlo.

En este tipo de relación la violencia es parte de la cultura de la pareja. A diferencia de la relación de pareja donde sí encontramos una escalada simétrica, disfuncionalidad que a la vez no permite que se discuta sobre la relación.

2 comentarios en “La violencia no siempre es relacional

  1. Muy interesante lo que expones. Estos días se han publicado noticias de estudios que hablan de la violencia en términos que no son consecuencia de relaciones disfuncionales sino de maneras de funcionamiento humano.

    Aquí por ejemplo se habla de que el sexo y la violencia requieren parte de las mismas redes neuronales, y que estas compiten entre sí hasta que uno u otro comportamiento se impone. Parece ser que una regulación incorrecta de la inhibición recíproca neuronal podría difuminar la frontera entre sexo y violencia. http://goo.gl/EnGxE

    Otro estudio parte de que el acoso escolar forma parte del funcionamiento de las jerarquías sociales: http://healthfinder.gov/news/newsstory.aspx?docID=649701

    Y hay otro que habla de algo muy interesante sobre las diferencias entre las personas para empatizar: Pequeñas diferencias hormonales pueden tener efectos de gran alcance sobre la empatía. Los niveles de testosterona afectan de forma directa a la habilidad de leer la mente de los demás. Y un marcador de la testosterona fetal, predice los efectos que tendrá la testosterona en el futuro de un individuo. http://goo.gl/DXSYY

    La pregunta es hasta que nivel las relaciones están limitadas por la biología y el funcionamiento social integrado en la especie como animales sociales que somos.

    A partir de aquí, del soporte filogenético hacia adelante, como psicomotricista relacional, pienso que son las relaciones privilegiadas las que nos construyen, contienen, desbordan o destruyen, de ahí la importancia de tener un ecosistema protector que amortigüe esa violencia intrínseca al funcionamiento social o al deseo del otro.

    Saludos y gracias por su blog.

    • Son interesantes las investigaciones que describe acerca de las correlaciones neuronales. La violencia siempre se considerará un dispositivo social; es decir, un analizador que recorta muchos paradigmas: el biológico es uno de ellos, y son aquellas explicaciones que usted acentúa en las investigaciones referentes a los correlatos neuronales y/o bioquímicos. Pero también tenemos el discurso que judicializa la violencia, penalizándola, el discurso psicosocial y el paradigma sistémico. Lo crucial aquí es que la violencia tendría que ser entendida desde su complejidad. Así, Juan Luis Linares -en «Del abuso y otros desmanes»- sitúa la violencia como un maltrato dentro de la trama triangular.

      Gracias por comentar.

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