Convivencia, biología del amor y terapia familiar

El dragón de Escher (1952).

Vivimos en una sociedad contrastante. La vida diaria nos revela la forma cómo los seres humanos se complejizan cada vez más. A pesar de que somos seres primariamente amorosos, podemos, en la convivencia, ser destructivos.

Maturana, biólogo y científico determinista decía que en las circunstancias urbanas se podía revelar la cultura de las personas.

En otras palabras, nuestra vida no se da exclusivamente en nuestro mero ser animal con una identidad biológica señalada al decir que somos Homo sapiens sapiens, sino que se da en cómo vivimos nuestras relaciones, cómo somos la clase particular de animales que somos, al realizar nuestro vivir como seres humanos y existir como tales en el lenguaje.

Feminicidio, violencia familiar, abuso sexual y maltrato infantil son algunas anomias que en el contexto de lo urbano reflejan un comportamiento vincular disfuncional. Las familias evolucionan y a la vez están en crisis. El pandillaje, las tribus urbanas, y las adicciones serían formas extremas de “desafiar” los sistemas relacionales, las incongruencias jerárquicas y los “juegos familiares”, que tienden a deslegitimar, descalificar y desconfirmar identidades (esquizofrenias, autismo, psicosis, etc.).

La terapia familiar sistémica en el ámbito hospitalario es un dispositivo para el registro de escenarios familiares turbios, con relaciones parento-filiales ineficaces y comunicaciones que dejan de lado aquellos detalles, que servirían para legitimar, reconocer y valorar la existencia y el “ser” del otro.

Si bien trabajamos en un espacio institucionalizado, nuestra escucha sistémica abre camino hacia la anomia social, urbana, del diario vivir de las personas. Es una pieza pequeña del rompecabeza social.  Es la parte angosta de un cono que se va abriendo hacia lo social. Al invertirlo estaremos frente a la agudeza de cómo las personas viven su diario vivir; este es el dominio de lo humano.

También como humanos estamos expuestos a entropía biológica. El desgaste, lo involutivo, el deterioro físico, las enfermedades biológicas y su correlato mental, el sufrimiento, el duelo y la muerte, son también indicadores del desarrollo de la salud-enfermedad de una sociedad que no hemos aprendido a prevenir. No existe una cultura preventiva sostenida en los estilos y calidad de vida que cada vez más tiende a ser consuntiva.

En este dominio de lo humano también resaltamos valores y tendencias dirigidas al cambio. En medio del caos podemos encontrar orden. De lo contrario, ¿cómo se forma la vida después de una gran explosión (el big-bang)? Esta caotizacion de la energía trajo como consecuencia un orden significativo como para generar vida. Esta hipótesis del físico Prigogine se vislumbra en los procesos humanos, que transcurren de lo caótico al orden, de las crisis a la estabilidad. Las relaciones humanas que se imponen en el contexto terapéutico son verdaderas “posturas mágicas” para conseguir cambios en la co-construcción de percepciones y vivencias diferentes de los pacientes  y familias que padecen de alguna enfermedad paralizante, limitante o crisis del ciclo vital.

Los psicólogos-terapeutas tenemos una responsabilidad social: Crear espacios a través de nuestra postura de curiosidad e involucramiento con otros humanos. Si es así, entramos a este dominio de lo humano y, porqué no, a una biología del amor al servicio de las buenas prácticas convivenciales.

Publicado en: Boletín de Terapia Familiar Sistémica, N° 2, septiembre 2010, p. 1. Publicación de los psicólogos del Servicio de Psicología del Hospital Guillermo Almenara.

Un comentario en “Convivencia, biología del amor y terapia familiar

  1. Hola!
    Estuve revisando su blog y me encanto lo completo de los temas y su variedad en cuanto a terapia familiar sistemica.
    En la actualidad en mi ciudad (Chihuahua,Mex.) se estan viviendo acontecimientos de violencia muy fuertes, las ejecuciones, los asaltos, las extorsiones, etc. estan a la orden del dia, las personas viven con miedo y con inseguridad, muchos de estos actos delictivos los estan cometiendo jovenes y adolescentes. La pregunta especifica es ¿Como ayudar a las personas y a las familias a responder ante estas situaciones de peligro? ¿Desde que enfoque abordar este tipo de violencia que generalmente no es relacional porque la efectua alguien desconocido, ajeno a la familia, que abusa del poder que le da un arma o el dinero ganado de manera facil? Creo que un punto importante es la prevencion que se pueda hacer del tema, pero cuando las familias ya han sido afectadas por esto, ¿desde donde trabajar con los efectos que esta violencia ha dejado?.
    Gracias por su atencion y espero su comentario
    Diana

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