
“Crecer es aprender a separarse”.
Salvador Minuchin
Datos biográficos y aportes teóricos
Salvador Minuchin (San Salvador, Entre Ríos, 13 de octubre de 1921), fue un médico psiquiatra y pediatra argentino, destacado terapeuta familiar y creador de la terapia familiar estructural (1974).
Creció en el seno de una familia de inmigrantes judíos-rusos y estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba, graduándose en 1946. En 1948 se trasladó al recientemente creado Estado de Israel y en 1950 emigró nuevamente a los EE.UU. para estudiar psiquiatría.
Primera estancia en Nueva York: toma de contacto con la psiquiatría infantil. Dos años después de haberse graduado, llamaron la atención de Minuchin los conflictos bélicos que estaban sucediendo en Israel, motivo por el cual decide ayudar al ejército israelí desempeñando la labor de médico.
Tras finalizar la guerra, Salvador Minuchin decide viajar a Nueva York para seguir formándose y así especializarse en psiquiatría infantil, llegando a trabajar en un hospital con niños que padecían trastornos psicóticos.

Durante aquella época como trabajador en el hospital infantil neoyorquino conoció a una psicóloga especializada en el desarrollo infantil, llamada Patricia Pittluck, con quien se casó. Ambos trabajaron codo con codo en sus labores como psicoterapeutas, ayudándose mutuamente a seguir creciendo en el ámbito laboral e investigador.
Vuelta a los Estados Unidos
En 1954, Minuchin y su mujer, siendo ya padres, regresaron de nuevo a los Estados Unidos. Es en esta etapa cuando Minuchin comienza a trabajar con el psiquiatra que desarrolló la teoría interpersonal, Harry Stack Sullivan, en el Instituto William Alanson White, donde Minuchin desarrolló su formación como terapeuta psicoanalista.
Wiltwyck School for Boys y el origen del desarrollo de la terapia estructural familiar
Tres años después de haber empezado su formación con Sullivan, Minuchin comienza su trabajo como psiquiatra en Wiltwyck School for Boys, un instituto de educación donde iban jóvenes que habían sufrido numerosos conflictos en su vida y solían pertenecer a familias desestructuradas. Allí se dio cuenta en seguida de que trabajar con aquellos jóvenes en un contexto como era el del centro y aplicando una serie de técnicas psicológicas no se lograba ayudar a los jóvenes y que obtuvieron resultados a la larga.
Entonces Minuchin decidió que sería más adecuado trabajar con los jóvenes con problemas en su contexto familiar y, tras 8 años de largo trabajo con la ayuda de su equipo de colaboradores, desarrollaron un modelo teórico sobre el funcionamiento de las familias desestructuradas, llegando a crear una serie de técnicas psicoterapéuticas que podrían ayudarlas.
En el año 1967 publica “Families of the Slums”, donde explica todo lo aprendido en su trabajo como psicoterapeuta con las familias y los jóvenes que acudían a estudiar a Wiltwyck, exponiendo los fundamentos de la terapia estructural familiar, modelo terapéutica instaurado por Minuchin y sus colaboradores.
Durante los años ’60 sus concepciones acerca de la importancia de las estructuras y los límites en los contextos familiares se impusieron en el medio de aquellos psicoterapeutas que habían comenzado recientemente a incorporar a la práctica clínica la posibilidad de tratar familias en vez de a personas individuales.

El modelo estructural de Minuchin
La terapia estructural familiar postula que una organización familiar desestructurada supone un apoyo de los síntomas problemáticos de los jóvenes, por lo que el objetivo de la psicoterapia es intervenir sobre esos patrones familiares que resultan disfuncionales y reforzar otros patrones que resultan más útiles para el buen desarrollo de un clima familiar estructurado.
Su modelo estructural comprende a la familia como un sistema que tiende a la defensa de su estabilidad ante los cambios de condiciones e influencias internas y externas lo que suele favorecer la disfuncionalidad mediante mecanismos de mantenimiento del sufrimiento en la familia o de alguno de sus miembros.
El restablecimiento de jerarquías, la formulación de límites claros, la definición de roles y funciones y la disolución de alianzas o triángulos ayudaría regresar a una estructura familiar funcional.
Una característica adicional de su técnica terapéutica y su estilo de trabajo constituye el trato de los niños en las sesiones de terapia. Minuchin pone a los niños en el rol de legítimos interlocutores de la familia, otorgándoles un «lugar del saber», de conocedores de lo que ocurre en la dinámica familiar y poniéndose él mismo, con su actitud, en el papel de alguien que puede aprender de ellos.
Estancia en Filadelfia: crecimiento de la terapia estructural familiar
La reputación de Salvador Minuchin y sus colaboradores no paró de aumentar hasta que este llegó a conseguir el puesto de director de una clínica de orientación infantil en la ciudad de Filadelfia, en EEUU, lugar que bajo su dirección creció estrepitosamente hasta llegar a convertirse en uno de las clínicas de terapia familiar más reputadas a nivel mundial.
Cuando llegó el año 1975, Minuchin decidió dejar su cargo como director de la clínica para dedicarse a enseñar su modelo de psicoterapia a otros profesionales de numerosos países, por lo que en los años 80 la terapia estructural familiar llegó a ser el modelo sistemático más practicado.
Dado que la clínica de Minuchin tenía un convenio con el hospital de Filadelfia, tuvo la posibilidad de trabajar en numerosos casos con familias de niños que padecían diversos problemas de índole psicológica, donde llegó a corroborar sus hipótesis teóricas sobre las estructuras familiares en las que postulaba que los patrones desadaptativos dentro de la familia propiciaban el desarrollo y el empeoramiento de los síntomas del niño, pudiendo ser encauzados de nuevo a través de la terapia familiar.
Nueva etapa en Nueva York: fundación de un centro de terapia familiar
En 1984 Minuchin se instala de nuevo en Nueva York. En 1988 fundó el Family Studies Inc., un instituto dedicado a la formación de terapeutas familiares. Allí estudió la dinámica de la violencia y el proceso de recuperación de multitud de casos clínicos a lo largo de diversas fases del desarrollo de un núcleo familiar. A su vez, se encargó de llevar a cabo varios proyectos para ayudar a familias desfavorecidas y a tratar con jóvenes que abusaran de algún tipo de droga.
Años de residencia en Boston
El siguiente traslado de Minuchin y su familia es a Boston en 1996, ciudad en la que residían sus hijos y su nieta. Durante su residencia en esta ciudad es contratado para supervisar a otros terapeutas que trabajaban a domicilio con familias. Es a raíz de su trabajo cuando publica el libro “Pobreza, institución y familia” junto a Patricia Minuchin y Jorge Colapinto.
Residencia en Florida: última etapa de su vida
El último cambio de residencia de Minuchin se produce en 2004, cuando se muda a Florida, lugar en el que continuó enseñando su modelo de terapia familiar y a su vez continuó con su labor de divulgador sobre este modelo a través de libros.
A sus 92 años, Minuchin continuaba su labor pedagógica en torno al modelo de terapia estructural familiar que venía desarrollando desde hacía más de cinco décadas, cuando comenzó en el centro de Wiltwyck (Nueva York).
Falleció a los 96 años de edad, en Boca Ratón, situada en el condado de Palm Beach, en el estado de Florida, dejando un legado sumamente importante en la psicoterapia y, más concretamente, en los modelos de terapia familiar sistémica, que perdura hasta nuestros días.
Colaboradores del modelo estructural
Entre sus colaboradores en el centro, destacó el papel de Braulio Montalvo y el de Jay Hayley; ambos formaron parte, junto a Minuchin, del desarrollo y la consolidación del modelo de la terapia estructural familiar.
Su obra tiene una característica, percepción y capacidad de la comprensión; Salvador Minuchin invita al lector a considerar la conducta del individuo dentro de la estructura familiar. Y lo hace desde una perspectiva nueva y heterodoxa: al lector, llevado a participar en diálogos con el autor, se le pide que considere las realidades humanas y sociales con ayuda de anécdotas personales, protocolos, fábulas y piezas de teatro.
El autor se plantea (y nos plantea) la siguiente pregunta: “¿Por qué la imagen que tenemos de familia ideal se encuentra tan lejos de la común realidad?”. Constituimos una cultura que ha entronizado al individuo. Poseemos una literatura extraordinariamente rica en psicología individual, pero nuestra atención se ha centrado en el ser del uno mismo interior. Esta es una extraordinaria hazaña de la imaginación, porque los individuos “descontextualizados” no existen.
Del individuo al sistema
La vida consiste en crecer, mezclarse, cooperar, compartir con los demás. Sin dudas la mayor parte de nosotros ha tenido sus experiencias más significativas dentro de algunas formas de la compleja unidad social que llamamos familia. ¿Por qué este organismo social les es invisible a los expertos? ¿Por qué no está representado en las legislaturas? ¿Por qué no cuenta con asesoramiento legal en los tribunales?
Las respuestas están enclavadas en la historia, la política y en la economía. Vale la pena explorarlas porque, al estudiar por qué la familia es invisible, empezamos a comprender por qué la psicología y la etnología comprenden mejor la territorialidad y la agresión que el compartir y la cooperación, aunque hay innumerables ejemplos de ambos.
La exploración de la entronización del individuo explica porque le economía con tanta frecuencia se centra en la máxima utilización de los recursos y no en su relación recíproca. Y porque aún nuestros tribunales “familiares” antes se centran en el enfrentamiento que en la reciprocidad.” (Minuchin 1985. 14)
“Tenemos capacidad para una más exacta percepción de la realidad humana; después de todo, cuando se nos muestra una boca y un par de ojos en un test de percepción guestáltica, reconocemos una cara. La misma capacidad debería de habilitarnos para mirar a un individuo y reconocer una familia” (Minuchin, 1985: 14) como así también su comunidad de origen y de residencia en caso de que estas últimas fueran diferentes.
Minuchin y Fishman (1984) plantean que la terapia familiar consiste en entrar en coparticipación con la familia, experimentar la realidad como sus miembros la viven (idiosincrasia), y envolverse en las interacciones repetidas que dan forma a la estructura familiar y plasman el pensamiento y la conducta personal.
Obras más destacadas de Salvador Minuchin (selección)
A continuación, repasamos algunas de las principales obras sobre la psicoterapia familiar desarrolladas por Minuchin por orden cronológico.
Familias y terapia familiar (Gedisa, 1979)
Técnicas de terapia familiar (Paidós, 1984), en coautoría con Charles H. Fishman
Caleidoscopio familiar: imágenes de violencia y curación (Paidós, 1985)
La recuperación de la familia: Relatos de esperanza y renovación (Paidós, 1994), en coautoría con Michael Nichols
El arte de la terapia familiar (Paidós, 1998) Pobreza, institución y familia (Amorrortu, 2000), en coautoría con Patricia Minuchin y Jorge Colapinto