
“Pregúntese donde le duela la vida”.
Así inicia Humberto Maturana (14 de septiembre 1928, 6 de mayo 2021) una de las últimas que concedió en vida. Decía Maturana que sus amigos y colegas biólogos no salían de su asombro el hecho que él se hubiera dedicado a estudiar la epistemología del amor.
El interlocutor del coloquio le responde: “De repente porque el amor no se ve por microscopio”.
Maturana respondió: “El amor sí se ve a través del microscopio”.
Como biólogo, se ha preocupado de los seres vivos y ha estudiado la evolución y comprobó que la nuestra no es una historia de lucha por la supervivencia, sino por la conservación y la solidaridad. Incluso Darwin no hablaba de la existencia del más fuerte, sino del que se adapta de acuerdo con las etapas a las épocas de las crisis.
Humberto Maturana se presenta como el biólogo del amor.
Lo mental, como lo psicológico, se diferencia de lo biológico en tanto que el primero se genera en la dinámica de relaciones, donde logra hacer distinciones en sus espacios relacionales y estos se constituyen en su modo de vivir. Lo segundo hace referencia, en tanto organización autopoiética, es decir, se autoproduce en tanto organización viva.
¿Qué es la autopoiesis?
Preguntar por la autopoiesis es preguntar por la vida (“Auto” = a sí mismo; “poiesis” = creación).
“Los seres vivos somos sistemas autopoiéticos moleculares, o sea, sistemas moleculares que nos producimos a nosotros mismos, y la realización de esa producción de sí mismo como sistemas moleculares constituye el vivir», afirmó Maturana en enero de 2019.
La prestigiosa Enciclopedia Británica, que enlista a la autopoiesis como una de las seis grandes definiciones científicas de vida, explica: «A diferencia de las máquinas, cuyas funciones gobernantes son insertadas por diseñadores humanos, los organismos se gobiernan a sí mismos». ¡Muy interesante! Las máquinas también son sistemas cerrados, pero el organismo autopoiético no necesita de operadores externos.
Es anecdótico leer que, en el momento en que se le pregunta a Maturana acerca de cuándo se creó la vida, el auditorio esperaba un discurso detallado y amplísimo; sin embargo, su respuesta quebró el silencio de los escuchas y la incomodidad de sus oyentes. Maturana respondió: “La vida se creó cuando una proteína se cerró”.
Sobre la educación, opinó: «Lo fundamental en la educación es la conducta de los adultos. Los niños se transforman en la convivencia y va a depender de cómo se conduzcan los mayores con ellos, no solamente en el espacio relacional y material, sino en el espacio psíquico».
Para Maturana, los niños «se transforman en la convivencia» con los adultos y es a través de ese vínculo que aprenden a ser «mayores serios y responsables». ¿Qué podríamos reflexionar sobre nuestros políticos? ¿Y qué hay de los adultos que, dependiendo de su historia relacional, cometen faltas, delitos y hasta feminicidios?
Del lenguaje dijo que «no es un sistema de comunicación o transmisión de información, sino un sistema de convivir en las coordinaciones de los deseos, los sentires, los haceres, en cualquier dimensión del convivir que está ocurriendo”.
Humberto Maturana y su biología del amor reafirma que la convivencia humana debe tener en cuenta esos millones de años de evolución que vienen a convertirnos en seres que necesitan tener presencia: ser vistos, ser escuchados. Sin ese placer de ser tenidos en cuenta por el grupo, nuestra vida se convierte en un sinsentido. Nos duele.
Entonces, nunca mejor colocada la pregunta del maestro chileno: “¿Dónde nos duele la vida?”.
Referencias bibliográficas de Humberto Maturana:
Maturana, H. (1975). The organization of the living: A theory of the living Organization. Journal man-Machine 7, 313-332
Maturana, H. (1983). Fenomenología del conocer. Del universo al multiverso. Santiago de Chile. Tacora.
Maturana, H. (1986). La enfermedad mental crónica como trastorno epistemológico Revista chilena de psicología. Vol. VIII (2); pp. 3-4.
Maturana, H. (1988a). La constitución de lo patológico. Desde la biología a la psicología. Santiago de Chile: Síntesis.
Maturana, H. (1988b). Ontología del conversar. Revista de terapia psicológica. Año VII Nro. 10.
Maturana, H. (1989) Lenguaje y realidad: El origen de lo humano.Arch. Biol. Med. Exp. 22, 77-85.
Maturana, H. (1993a). Desde la biología a la psicología. Santiago de Chile: Síntesis.
Maturana, H. (1993b). Herencia y medio ambiente. Desde la biología a la psicología. Santiago de Chile: Síntesis.
Maturana, H. & Zoller, Verden (1993c). Amor y juego. Fundamentos olvidados de lo humano. Desde el patriarcado a la democracia. Santiago de Chile: Instituto de terapia cognitiva.
Maturana, H. (1994). La ciencia y la vida cotidiana: La ontología de las explicaciones científicas. Watzlawick, P y Krieg,P. (comps.) El Ojo del observador. Barcelona: Gedisa.
Maturana, H. & Varela, F. (1994). El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del entendimiento humano. Santiago de Chile: Universitaria.
Maturana, H. (1996). El sentido de lo humano. Santiago de Chile: Dolmen.
Maturana, H. (1997). La Objetividad. Un argumento para obligar. Santiago de Chile: Dolmen.
Maturana, H. & Varela, F. (1998) De máquinas y seres vivos. Autopoiesis: la organización de lo vivo. Santiago de Chile: Universitaria.
Muy bueno el artículo sobre Humberto Maturana.