¿Cuándo es importante la terapia familiar para las familias?

Cuando una persona importante para la familia –como la profesora o un tutor del colegio– nos dice que nuestro hijo tiene problemas en el colegio y  tiene un “mal comportamiento”;

cuando el niño no aprende las lecciones – a pesar del esfuerzo – en el colegio y en casa;

cuando hay violencia o malos tratos dentro de la familia, como parte de la comunicación familiar y está –de alguna manera- afectando a los hijos;

cuando perdemos a una persona importante en nuestras vidas: un hijo, algunos de los padres, el esposo o la esposa, y cuando alguien en la casa enferma de una “enfermedad biológica”, generando aflicción y crisis familiar;

cuando los padres se separan  o ante una separación inminente;

cuando tu hijo se siente triste o deprimido por problemas en la relación familiar;

cuando uno de los hijos “se introduce” en medio de la relación de pareja de los padres, tratando de desviar hacia su conducta el problema familiar;

cuando nuestra hija de 14 años se va de la casa a vivir a la casa de una amiga,  a pesar de que nos dijo que se iba a escapar;

cuando un hijo de 19 años decide dejar la universidad para trabajar;

cuando el hijo de 6 años aún duerme en la cama de los padres, teniendo su dormitorio y propia cama y los padres se sienten impotentes de su sobre apego hacia ellos;

cuando nuestro hijo tiene dificultades para hablar y se traba, a pesar de que en un inicio hablaba bien;

cuando la conducta de la pareja genera de que el hijo de 12 años se coaligue con mama contra el padre;

cuando los padres no sólo discuten sino se agreden delante de los hijos;

cuando papa regresa a casa de manera reiterada ebrio y tira las cosas de la casa, insulta y pega a mamá;

cuando la abuela desautoriza a la madre del nieto;

cuando una hija de 15 años sale embarazada;

cuando los padres discuten por las tareas que lleva el hijo a la casa;

cuando un miembro de la familia se suicida;

cuando un niño tiene conductas y/o comportamientos repetitivos, y los padres se angustian;

cuando un niño se relaciona o comunica de un modo en que los demás “no lo entienden”;

cuando los padres “descubren” que el hijo o la hija fuma marihuana en el colegio, en la calle o en la casa;

cuando una pareja joven decide casarse;

cuando una pareja con hijos de un anterior compromiso decide unirse;

La lista es interminable. Y usted, ¿para qué acudiria a terapia familiar?

Deja un comentario