El síntoma como estructura: la función del desviador

Salvador Minuchin
Para Minuchin, la estructura «es un invisible conjunto de demandas funcionales que organiza la manera de interactuar entre sí a los miembros de la familia”.
Jaime es un adolescente de 15 años y pertenece a una “tribu urbana” de un distrito muy popular de Lima. Se droga con marihuana y roba celulares, bolsos y mochilas en las esquinas, conjuntamente con otros adolescentes miembros del grupo. Por razones de confidencialidad no podemos dar el nombre de dicha banda.
Jaime y su familia son referidos a la Unidad de Terapia Familiar del Centro Médico “La Molina”. Se han efectuado hasta hoy dos sesiones. En la primera sesión acuden Jaime y su madre, Dora (35). A pesar de que se citó al padre de Jaime, no fue, y Dora justifica su ausencia; sin embargo, nos relata una serie de hechos e imágenes acerca de la relación de Jaime con su padre.
Hoy la relación está en una total desvinculación. Este padre no se hace cargo de Jaime. La madre y su hermano mayor, Erick, son las dos personas que asumen el “control” de Jaime. Él está en la calle la mayor parte del tiempo y es monitoreado por su hermano, relación que desde niños estuvo centrada en una especie de “mito polarizado”. En esta familia había un hijo bueno y un hijo malo.
La madre, que tiene en casa dos hijas menores, se ocupa de la organización y del día a día, de las tareas diarias de administrar el hogar. Luis, padre de Jaime, Erick y de las niñas, es una padre periférico: trabaja y llega a la casa a descansar. El vínculo de Luis con sus hijos es a través de la madre. Es la madre la que pone reglas y controla ineficazmente los comportamientos disfuncionales de Jaime.
En la segunda sesión tampoco asiste el padre, pero sí están Jaime, Erick y Dora, la madre.
Aquí se revela que Jaime aún sigue drogándose y el día anterior había robado el celular de una chica. Jaime guardó o escondió el celular, pero la joven lo buscó e increparon a Jaime. Se conversa sobre las reglas del grupo. Jaime se sacrifica por el grupo: calla, pero cuando se venda el celular, el grupo le dará más dinero en comparación con lo que se va a repartir entre todos. Esas son las reglas de esta pandilla. Hemos vuelto a citar al padre de Jaime pero no creemos que asista a sesión.
¿Cómo orientar esta sesión en ausencia del padre, a pesar que una reorganización estructural de esta familia sería que Luis se haga cargo del control y recupere la relación con su hijo Jaime, en mayor urgencia que los otros hijos de la familia? Jaime también está enmarañado entre la relación de conyugalidad de los padres, y este sistema conyugal que desde hace un buen tiempo -según la versión de la Sra. Dora- está muy venida a menos.
Erick ha asumido roles que no le corresponde. Además, desde chicos se les comparó, generándose una identidad polarizada en la familia. “Siempre los comparamos, Jaime en algunas cosas era bueno, en cosas rudas, y Erick era más tranquilo”, acota la madre de ambos.
¿Que desvía Jaime hacia él, asumiendo conductas disfuncionales? De hecho, una relación fallida y una jerarquía paterna ineficaz: descalificación, paternidad no conservada y violenta
con Jaime. Él “ataca” esta relación, como también la búsqueda de “su lugar” relacional como persona e hijo en esta organización familiar. El síntoma de Jaime es producto o encaja (parafraseando a Dell) en este sistema familiar, con roles parento-filiales disfuncionales. Es un desviador-atacador de un sistema familiar disfuncional; desvía, además, un conflicto subterráneo entre las vínculos conyugales.
Según Lynn Hoffmann, la mejor representación de la escuela estructural de la terapia familiar y de la ideología familiar esta en un libro que se publicó en 1974, Familia y Terapia Familiar. A diferencia de la familia de Jaime, una familia funcionalmente “sana”, tendría organizacionalmente límites claros. Estos esposos, padres de Jaime, no tienen límites y fronteras cerradas con respecto a los hijos. En el subsistema fraterno, Jaime se lleva muy mal con su hermano porque Erick ha sido parentalizado, sacrificando su relación fraternal con Jaime. Desde este punto de vista, el síntoma es el sistema.
Veamos algunos procesos de las técnicas del modelo estructural para configurar un diagnóstico estructural:
Las maniobras de apertura se inician con el contacto inicial, que es el proceso de coparticipación, diagnóstico y planificación en que es preciso alcanzar cierto grado de logro, a fin de que la familia regrese a una segunda sesión.
Las metas del contacto inicial serían las siguientes:
1.- Elaborar un diagnóstico estructural (alianzas, coaliciones, jerarquías, límites).
2.- Reetiquetamiento del problema, interesarlos en el cambio terapéutico.
3.- Evaluar su disposición al cambio (se integra en el reetiquetamiento y fijación de metas del tratamiento).
4.- Determinar las metas del tratamiento, en cooperación con la familia.
5.- Seleccionar las unidades de tratamiento y planificación inicial de las etapas del tratamiento.
¿Qué es un diagnóstico estructural? Es una serie de enunciados sobre:
1.- Las alianzas y coaliciones de la familia.
2.- Las propiedades de los límites de la familia total y sus subsistemas.
3.- La distribución jerárquica del poder ejecutivo.
4.- Las conductas interaccionales clave, en que consisten estas estructuras así abstraídas, y que les infunde sentido vivencial.
El diagnóstico estructural sería una hipótesis acerca de la interacción sistémica entre el contexto familiar total y las conductas sintomáticas de sus miembros individuales.
Creación diagnóstica: ¿De qué fuente se toma?
1.- Datos del historial.
2.- Datos de la conducta dirigida (escenificación de problemas familiares).
3.- Datos de la conducta espontánea.
4.- Datos de las respuestas de la familia a los intentos de coparticipación y de cambio durante las sesiones de terapia familiar.
Las intervenciones canónicas: estructura, pautación, esencia y secuencia (UMBARGER, CARTER. Terapia Familiar Estructural).
Una vez pasada la etapa inicial donde se ha hecho una redefinición, se han acordado las metas del tratamiento y se ha seleccionado un grupo de miembros de la familia para trabajar con ellos. Viene entonces el proceso laborioso (nada vistoso comúnmente) que lleva a producir cambios que parecen necesarios.
Un primer paso para ello es la inducción a la crisis: es preciso desequilibrar la rigidez homeostática de sistemas patológicos antes que se puedan producir transformaciones más adaptativas.
¿Qué es «crisis estructural de la familia»? Es la desasogante tensión de estar solicitado a resolver problemas de un modo nuevo. Se produce en caso de ser cuestionadas y bloqueadas las estratégicas usuales de reducir la tensión. La crisis es un paso en la transformación del sistema.
¿Cómo el terapeuta familiar puede producir crisis en la familia? Por algunos medios como:
1.- Interrumpir con persistencia determinadas secuencias críticas hasta que surjan rutinas nuevas para la solución de problemas.
2.- Reestructurar determinados subsistemas, con la consecuencia de quebrantar una regla critica mantenedora del problema.
3.- Deliberada pautación de escenas en la conducta del grupo familiar (para atraer a la actuación a miembros periféricos).
¿Qué soporte debe dar el terapauta familiar al inducir la crisis? Debe dar mucho apoyo y promover conductas nuevas, en desarrollo, para la solución del problema. El terapeuta familiar debe mantenerse alerta para asistir a las reacciones desconcertadas y a veces asustadas de la familia.
Pautación escénica
Es el deliberado ordenamiento de un sistema natural según los componentes que ya tiene o según agrupamientos nuevos. De modo que el terapeuta familiar consiga ascendiente para promover cambios.
Datos biográficos de Salvador Minuchin
Minuchin creció en el seno de una familia de inmigrantes judíos-rusos. Estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba, graduándose en 1946.
En 1948 se trasladó al recientemente creado Estado de Israel, y en 1950 emigró nuevamente a los EE.UU. para estudiar psiquiatría.
Durante los los años ’60, sus concepciones acerca de la importancia de las estructuras y los límites en los contextos familiares se impusieron en el medio de los psicoterapeutas que habían comenzado recientemente a tratar familias en vez de a personas individuales.
Su modelo estructural comprende a la familia como un sistema que tiende a la defensa de su estabilidad ante los cambios de condiciones e influencias internas y externas, lo que suele favorecer la disfuncionalidad mediante mecanismos de mantenimiento del sufrimiento en la familia o de alguno de sus miembros. El restablecimiento de jerarquías, la formulación de límites claros, la definición de roles y funciones y la disolución de alianzas o triángulos, ayudaría regresar a una estructura familiar funcional.
Minuchin fue académico de la cátedra de pediatría y psiquiatría infantil en la Universidad de Pennsylvania, y psiquiatra jefe de la clínica infantil y director de la Child Guidance Clinic en Filadelfia (1965).
Junto a Jay Haley, Braulio Montalvo y Bernice Rosman desarrolló un programa de

Jay Haley
capacitación y entrenamiento para terapeutas familiares, el que ya entonces incluía las sesiones supervisadas y las grabaciones en video de las sesiones de terapia.
En 1988 fundó en Nueva York el Family Studies Inc., un instituto dedicado a la formación de terapeutas familiares. Hasta hace poco, y a la avanzada edad de 80 años, continuaba trabajando allí en la formación de nuevos profesionales. En la actualidad vive en la ciudad de Boston.
Obras
MINUCHIN, Salvador, Familias y terapia familiar,Gedisa, 1979.
MINUCHIN, Salvador y FISHMAN, H. Charles, Técnicas de terapia familiar, Paidós, 1984.
MINUCHIN, Salvador, Calidoscopio familiar: imágenes de violencia y curación, Paidós,
1985.
MINUCHIN, Salvador y NICHOLS, Michael P. La recuperación de la familia: Relatos de esperanza y renovación, Paidós, 1994.
MINUCHIN, Salvador, El arte de la terapia familiar, Paidós, 1998.

COLAPINTO, Jorge, MINUCHIN, Patricia y MINUCHIN, Salvador, Pobreza, institución y familia, Amorrortu, 2000.