Por: Martha Marín Sheen
Cuando nos conectamos dentro de un vínculo de afecto y ocurre una pérdida del mismo, la pena o el pesar se convierten en la manera natural de responder a ello. Es una respuesta universal que experimentamos de muy diversas maneras y que puede ocurrir más temprano o más tarde ante una muerte, un divorcio, una separación, una pérdida de trabajo, una jubilación, etc.
Un desactualizado modelo freudiano señalaba el duelo como un proceso de desapego y restauración de la vida en ausencia de esa persona, polarizando y desconectando vida y muerte. Ahora enfatizamos que las personas realmente no se desvinculan. El vínculo con la persona naturalmente cambia, pero continùa. Se trata de un proceso de ajuste a las muchas formas que asumirá esa nueva relación , antes que una abolición del apego a una relación. Creo que esto se traduce mejor en las palabras del protagonista de una película, quien se despedía de un discípulo muy querido antes de morir, diciendo:
“Piénsalo así: hasta ahora nos hemos comunicado con palabras y eras tú quien más escuchaba, después cuando ya no esté aquí, seguiremos encontrándonos pero yo te escucharé més y mis respuestas llegarán a ti a través de diferentes personas,lenguajes y circunstancias (…)”.

En la actualidad reconocemos que la expresión del pesar por el duelo, no sigue un patrón oclasificación standard, sino que es individual y única. Podemos responder a la pena físicamente (quejas, dolores o todo tipo de reacciones físicas), emocionalmente (tristeza, soledad, celos, rabia, culpa, alivio ), cognitivamente (pensando reiteradamente en la persona, con dificultad para concentrarse) y conductualmente (aislamiento, evitación).
Estilos para atravesar la jornada del pesar
Estos estilos pueden ser influenciados pero no determinados por el género masculino o femenino. Existe un continuum de estilos dentro de los polos intuitivo e instrumental. Las personas intuitivas suelen experimentar y expresar sus penas y angustias hablando sobre ellas, llorando y/o explosionando, para lo cual buscan y encuentran confidentes. Las personas con estilo instrumental hablan de manifestaciones físicas o cognitivas, al responder sobre cómo expresan el dolor, reconociendo que no suelen expresarlo. No es que hayan anulado el dolor, sino que éste se ha silenciado. Cuando se les pregunta qué les ayudó, comentan «hacer tal o cual cosa».
Me viene a la memoria el caso de un padre quien después de haber perdido a su pequeña hija tras ser atropellada en un paradero, acudió a reconstruirlo con sus herramientas al día siguiente. Claro que también existen los que están a medio camino entre ambos polos, así como los disonantes que reprimen férreamente sus emociones, aunque experimenten tan intensamente como los intuitivos.
«Gracias por la aventura… ahora ve por más»
Esta frase aparece en una película animada que lleva por título “Up” y donde se plantea desde el inicio la separación de ambos por la muerte de ella. Antes de fallecer, la esposa arma un bello álbum con recuerdos y fotos de los hermosos momentos compartidos durante el matrimonio, incluyendo el sueño que no pudieron cumplir juntos: visitar unas cataratas en un país lejano. La frase del título de este artículo es el cierre y el reinicio del círculo de la vida que ella le deja como mensaje al amado esposo.
Esto nos permite pensar en la muerte y en el duelo desde la perspectiva de la persona que va a morir y desde quien la sobrevive. Ella va a morir y puede mirar su vida con gratitud, una vida que no tiene deudas pendientes aunque existan sueños no cumplidos. Ese sentimiento de gratitud le permite partir en paz. Pero no sólo agradece, permite también que la vida continúe aunque ella no esté. Quizás hubiese bastado con la frase “Gracias por la aventura”, para cerrar el círculo de la vida y la muerte con tranquilidad para ella y el esposo, sin culpas o deudas que los mantuvieran amarrados y con dolor. Pero ella agrega: “Ahora ve por más…”.
Y es que no basta con aceptar la partida de un ser querido, se trata además de seguir viviendo plenamente. Se trata de aceptar la muerte como parte de la vida, de aceptar la muerte cotidianamente y el cambio constante, como hechos de los que no podemos escapar, aunque solemos aferrarnos a una ilusión de seguridad y estabilidad como si eso fuese un derecho imperturbable y nos enojamos cuando la vida nos enfrenta a la realidad del cambio y la transformación.
“Ahora ve por más…” es la invitación de la esposa a seguir viviendo, a seguir buscando, a seguir conviviendo con lo que la vida nos da y, claro, aceptar también lo que nos quita, a estar abiertos al mundo y sus nuevas oportunidades.
Como dice Sergio Bergman “el amor es la experiencia humana que nos hace eternos”, viviendo ya no sólo en un cuerpo sino también en el alma de los demás y a través de una relación que no acaba cuando dejamos esta dimensión, porque nos podremos quedar en quienes amamos.
Que estas palabras sean una puerta abierta, una invitación para que podamos empezar a concebir la vida y la muerte como parte de un todo y no como polos contrapuestos, abriéndonos al cambio, con gratitud y plenitud.
Cuidar de una persona allegada hasta el momento de la muerte, o presenciar la misma, es una experiencia que transforma la vida. Nosotros, como compañeros de viaje también nos encontramos cara a cara con nuestra propia mortalidad y comenzamos a evaluar nuestras prioridades.
Gracias Marta por la nota! Vi «Up» y sin duda me enternecio la relacion que inicia en la infancia y la tristeza derivada de las frustaciones (no tener al bebe, no tener la casita en el risco, y luego la muerte de ella). Pero no habia sentido la magnitud que le das a la frase «Ahora ve por mas».