
Metáfora gráfica que representa la autopoiesis y la retroalimentación: No hay inicio ni final en una relación comunicacional
Autopoiesis, referido al titulo de este boletín, es una metáfora, una representación de una organización de voluntades, vivencias e involucramiento en la terapia familiar sistémica. Son casi 15 años que venimos madurando en torno al saber sistémico. Creando conjuntamente con las familias, en muchos casos familias sufrientes, espacios para innovar, cuestionar, desafiar verdaderos sistemas, que no hacen otra cosa que generar disfuncionalidad. Miembros familiares que encajan homeostáticamente tras la fachada de la locura, la violencia y la depresión.
Autopoiesis representa también la suma intencional del esfuerzo de un grupo humano en proceso de aprendizaje inagotable, fascinante y complejo como es el viaje a los entredichos familiares, comunicaciones que trascienden el plano de la conversación para crear “monstruos” e identidades alienadas, temerosas, sacrificando emancipaciones tras un velo de lealtad, inadecuadamente construida.
Definir la autopoiesis es una tarea muy fácil. Entenderla es complicado.
La autopoiesis en sentido estricto se define como «la capacidad de los sistemas de producirse a sí mismos» (Maturana). Esta afirmación nace desde el punto de vista biológico de los seres vivos, pero si se observa detenidamente, es aplicable a cualquier sistema y, por ende, al fenómeno social.
No hay vida sin autopoiesis. Esta se concibió cuando una célula se cerró.
Si este boletín lleva autopoiesis como título, representa la organización de voluntades dirigidas hacia un fin. Compartir, crear, difundir la terapia familiar sistemica, desde la experiencia y la vivencia de sus autores.
Publicado en: Boletín de Terapia Familiar Sistémica, N° 1, junio 2010. Publicación de los psicólogos del Servicio de Psicología del Hospital Guillermo Almenara.